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Carlos A. Martinez

Cuba: diversidad biológica envidiable

Cuba: diversidad biológica envidiable

Cuba, país con mayor diversidad biológica de las Antillas por la riqueza total de sus especies y el grado de endemismo,  muestra tal característica en la plataforma insular que presenta el relieve de una llanura sumergida.

Este escenario posee una superficie de más de 67 mil 800 kilómetros cuadrados, lo cual pone de manifiesto el valor de los ecosistemas costeros y marinos para la estabilidad ecológica de su flora y fauna.

En ese sentido, las instituciones cubanas especializadas ofrecen su contribución decisiva a la política de conservación del medio ambiente y un ejemplo fehaciente es el del Centro Nacional de Biodiversidad (CNB).
 
Desde 2005 y cada año, el CNB revisa y actualiza el Estudio Nacional de la Diversidad Biológica, en el cual están representadas las plantas vasculares que
cuentan con el sistema para la distribución del agua y de los nutrientes, así como el de invertebrados y vertebrados.

En el primer grupo de estos últimos figuran moluscos, arácnidos, insectos y zoonemátodos (parásitos que atacan a los animales), mientras que en el segundo aparecen aves, mamíferos, reptiles y anfibios.

A partir del conocimiento existente sobre la variabilidad de especies en el Gran Caribe, se estima que pueden sobrepasar las 10 mil 500 probables en la aguas marinas de la Isla, según expertos en la materia.

Se calcula que por lo menos el 30 por ciento de sus tipos de flora y fauna marinas están por descubrir, lo cual abre una perspectiva halagüeña a las investigaciones sobre el tema y las posibilidades de introducirlos en la dieta alimentaria del cubano.

Sin embargo, ese indicador puede ser mucho más elevado en comparación con los microorganismos y la fauna en aguas profundas porque, debido a su poca
accesibilidad, han sido menos estudiados.
      
Tampoco la distribución de los ejemplares es  uniforme en el territorio nacional por el hecho de que se concentran en las regiones más antiguas y estables, entre ellas, los macizos montañosos de occidente, centro y del norte y sur orientales.
 
Igualmente son apreciables en áreas de condiciones extremas como las colinas, las llanuras serpentinosas o de arenas silíceas del occidente y las costas semiáridas surorientales.
 
El elevado endemismo de la biodiversidad terrestre en la Isla obedece a su aislamiento geográfico, dado por la condición de insularidad del archipiélago y
las diferencias latitudinales y climáticas.

No obstante, la decisión de preservarla a toda costa es el elemento clave y, tanto es así, que hasta aparece en la Constitución  de la República.

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